El contrainterrogatorio en el sistema acusatorio adversarial.

26.03.2014 05:14

Para mayor comprensión del presente trabajo se recomienda leer previamente el artículo “El interrogatorio en el sistema acusatorio adversarial” disponible en el link https://www.revista-amparo.com.mx/news/el-interrogatorio-en-el-sistema-acusatorio-adversarial-/

 

El sistema penal acusatorio adversarial se basa en una serie de principios que son los de publicidad, concentración, contradicción, continuidad, igualdad e inmediación, y cada uno de ellos tiene su especial forma de manifestarse durante un proceso penal.

 

En el caso de los contrainterrogatorios, los principios que se hacen valer son los de contradicción e igualdad, pues con ello se tiene la oportunidad real de confrontar el dicho de un testigo de la contraparte, para tratar de sostener lo contrario o restarle credibilidad, poniendo a los intervinientes técnicos del proceso (defensa y fiscal) en un plano de igualdad de oportunidades para realizar planteamientos y contradecir los ajenos, con la finalidad de sostener respectivamente sus teorías del caso.

 

Este trabajo tiene la finalidad de aportar los conocimientos que un buen litigante debe aplicar en las audiencias de juicio oral para realizar en forma correcta contrainterrogatorios que lo ayuden a demostrar su versión de los hechos que se tornan materia de un juicio penal.

 

La oportunidad de obtener un beneficio estratégico con la formulación de un contrainterrogatorio requiere de una gran habilidad por parte de los litigantes, ya que a diferencia de un interrogatorio directo en el que se tiene la oportunidad de planear la forma en que se cuestionara a un testigo y el orden de las preguntas por realizar, el contrainterrogatorio se basa en captar inmediatamente la pregunta realizada por la contraparte a su testigo y la respuesta que se da, por lo que un

contrainterrogatorio requiere mayores destrezas para que sea eficaz comparado con un interrogatorio.

 

Lo anterior se corrobora cuando recae en el litigante que planea hacer un contrainterrogatorio, la responsabilidad de vigilar y controlar la forma en que su adversario interroga a un testigo, pues no debe permitir que su contraria obtenga información de un declarante por medio de preguntas prohibidas en un examen directo del testigo.

 

La forma de controlar a un litigante contrario cuando se encuentra realizando un examen directo a uno de sus testigos, es mediante el uso de objeciones para evitar que se den a conocer tanto datos obtenidos por medio de preguntas no permitidas, información que proporcione la contraparte y no su testigo, preguntas capciosas, preguntas especulativas o cuando se le pida al testigo dar su particular opinión sobre alguna cuestión y emitir juicios de valor; haciendo la aclaración de que las objeciones se deben plantear una vez terminada la pregunta y antes de que el testigo conteste, pues si el testigo contesta ya no tendrá sentido escuchar los motivos del abogado que objetó la pregunta para evitar el dicho del testigo.

 

Con lo anterior se reafirma la idea de que mientras una de las partes técnicas en el procedimiento hace un interrogatorio, y la otra pretende formular un contrainterrogatorio, se actualiza el principio de contradicción, pues se da un control entre los litigantes que tienen pretensiones distintas, y corresponderá a los jueces integrantes del Tribunal de Juicio Oral acoger los argumentos de la parte que a su juicio, sean los más objetivos.

 

Al igual que cuando se pretende realizar un interrogatorio, (véase el artículo “El interrogatorio en el sistema acusatorio adversarial” disponible en el link https://www.revista-amparo.com.mx/news/el-interrogatorio-en-el-sistema-acusatorio-adversarial-/) el abogado litigante debe conocer perfectamente cuál es

la cantidad y la calidad de información que posee cada uno de los testigos de su contraparte, pues es la única forma en que puede, de cierta manera, estar preparado a las posibles interrogantes que formulará su contraria a los testigos en un examen directo (interrogatorio).

 

El conocimiento de la información que tiene cada testigo, se desprende de las declaraciones o entrevistas previas que han rendido los testigos durante las etapas previas a la audiencia de juicio oral, y se encuentren anexadas a la carpeta de investigación.

 

Una vez que la parte contraria ha comenzado a interrogar a uno de sus testigos, comienza el trabajo del abogado litigante que pretende hacer un contrainterrogatorio.

 

Lo primero que se debe hacer es estar atento a la forma en que la parte contraria formula sus preguntas, debiendo ser esas en forma directa o abierta, por ejemplo, ¿Sabe por qué está usted aquí? ¿Qué pasó ese día? ¿Quiénes vieron? ¿Cómo pasaron las cosas? y no de aquellas que sugieran la respuesta al testigo, tampoco que se trate de dos preguntas a la vez o capciosas, pero además de cuidar que se trate de preguntas abiertas, no debe permitir que su contraria, introduzca información que no ha manifestado el testigo, le pida opiniones personales o le haga emitir juicios de valor.

 

Si se llega a presentar alguna de las hipótesis antes mencionadas durante el interrogatorio directo, el abogado que pretende formular un contrainterrogatorio puede objetar la pregunta; la forma en que se realizan las objeciones es, que una vez terminada la pregunta “indebida” el litigante se dirija al Tribunal de Juicio Oral con tono de voz suficientemente elevado pero moderado para que lo puedan escuchar diciendo únicamente la palabra “objeción”; a continuación el juez que presida el Tribunal le cuestionara las razones de la objeción, y litigante que objetó debe expresar en cuál de las hipótesis no permitidas para el interrogatorio incurrió

la contraparte, y posteriormente se dará la oportunidad a la parte que formuló la pregunta para defender su postura; oídos los intervinientes se resolverá si se acoge o no la objeción, en caso de acogerse se le pedirá a la parte que esté realizando el interrogatorio reformular su pregunta, y si por el contrario no se acoge la objeción, se le pedirá al testigo contestar al cuestionamiento ya realizado.

 

Cabe señalar que si el argumento del litigante que objeta es suficientemente convincente o evidente, el Tribunal puede decidir acerca de la objeción sin escuchar a la parte contraria.

 

Ahora bien, una vez que el interrogatorio concluye, el litigante debe decidir si le es conveniente o no realizar el contrainterrogatorio, pues no es una regla general el formularlo en todos los casos.

 

Por lo tanto, si se trató de un testigo que pudo proveer información veraz y clara, que no tuvo duda sobre ninguna pregunta o bien, fue un testigo que en poco o nada aportó para la teoría del caso de las partes, lo mejor es abstenerse de contrainterrogar; ya que si alguno de estos fuera el caso, al realizar un contrainterrogatorio a un testigo como el del primer ejemplo, lo único que se logrará será reafirmar la información ya ventilada, y brindar mayor credibilidad a su testimonio, que es lo contrario a lo que se pretende; por otra parte si se formula un contrainterrogatorio a un testigo como el de la segunda hipótesis, lo único que se generará es un pérdida de tiempo. 

 

En cambio, si el testigo se condujo de forma mentirosa o contradictoria con base en sus anteriores declaraciones o entrevistas, ese es el mejor momento para realizar un contrainterrogatorio.

 

Una vez que el Tribunal cuestione al litigante acerca de si es su deseo contrainterrogar al testigo, y este responda afirmativamente, se debe ser cuidadoso con la forma en que se interactúa con el testigo, pues este ya sabe que

la finalidad de volver a realizarle preguntas, es la de desacreditar su dicho, por lo que se recomienda ser gentil al dirigirle la palabra y mencionarle que se le van a realizar algunas preguntas sencillas sobre lo que ya ha dicho en la audiencia.

 

Como en el contrainterrogatorio sí están permitidas las preguntas sugestivas, se recomienda que sean la usadas para el desarrollo del ejercicio porque son la mejor forma de cuestionar al testigo, pues si bien las preguntas abiertas o directas también lo están, dan oportunidad al testigo de contestar más de lo que se desea o de recomponer errores cometidos en el interrogatorio directo.

 

La mejor estrategia al realizar el contrainterrogatorio es ser breve y claro, ir directamente a los puntos de la declaración del testigo que se desean atacar, pues de nada sirve seguir cuestionando al testigo con preguntas sugestivas sobre temas en lo que únicamente responderá con un “sí” o un “no”.

 

Una vez que el litigante se ha percatado de alguna inconsistencia entre la declaración anterior del testigo y su testimonio en la audiencia, tiene que hacer evidente esa contradicción para que el Tribunal se entere, pues los jueces que lo conforman se han enterado solo de lo que se dijo en la audiencia, y depende de las habilidades del abogado demostrar frente a ellos que se trata de un testigo mentiroso o poco confiable.

 

Para evidenciar la contradicción, una vez que se ha detectado que el testigo responde a una pregunta en la audiencia de forma inconsistente con lo declarado en una entrevista anterior que obre en la carpeta de investigación, el abogado debe seguir los siguientes pasos:

 

1. Tener claro en qué consiste la contradicción de lo dicho en audiencia y lo expresado en una entrevista anterior por el testigo.

2. Preguntar al testigo si ya había sido entrevistado con anterioridad.

3. Preguntarle al testigo si recuerda ante qué autoridad.

4. Cuestionarle si en la entrevista anterior manifestó todo lo que sabía.

5. Preguntar al testigo si en caso de mostrarle esa declaración la reconocería.

6. Solicitar permiso al Tribunal para evidenciar una contradicción.

7. Una vez concedido el permiso, mostrarle a la contraparte técnica (defensa o fiscal) el fragmento de la declaración anterior en la que se encuentra la contradicción.

8. Pedir permiso al Tribunal para acercarse al testigo.

9. Mostrar al testigo la declaración y preguntarle si la reconoce como suya y ¿por qué?

10. Preguntarle si la firma que aparece en la declaración es suya.

11. Pedirle al testigo que lea en voz alta la parte de su declaración anterior en la que se encuentra la contradicción con lo expresado en la audiencia.

 

Al realizar los pasos anteriores, el Tribunal de Juicio Oral se pudo enterar que el testigo en una ocasión previa a la audiencia manifestó algo distinto a lo que dijo frente a ellos, situación que quitará credibilidad a su testimonio.

 

Cuando se detecte a un testigo que miente o que su dicho es inconsistente, entre más veces se realice el procedimiento para evidenciar contradicción, mayores beneficios podrá obtener el abogado litigante al contrainterrogarlo, pues en el contrainterrogatorio quien debe brillar y hacer notar sus argumentos ante el Tribunal es el litigante.

 

En conclusión, el uso del contrainterrogatorio es una actividad compleja que debe ser utilizada solo cuando se tiene la certeza de que será benéfica para la teoría del caso del abogado, y cuando se conoce el método correcto de realizarlo, pues si se realiza erróneamente, las consecuencias pueden ser adversas para quien intenta usarlo a su favor. 

 

Lic. Francisco Manuel Leyva Alamillo