LA SUPLENCIA DE LA QUEJA

18.05.2015 11:13

RESUMEN

La suplencia de la queja deficiente debe aplicarse para casos excepcionales, como sería por ejemplo, en tratándose En aras de la protección de dicho interés superior de la infancia, tanto las legislaciones Estatales como los criterios de interpretación de los Tribunales Federales han determinado la procedencia en dichos casos de la suplencia de la deficiencia de la queja, considerándose que el interés superior del menor no corresponde en exclusiva al padre o a la persona que ostenta la representación o la patria potestad sobre el menor, sino que dicho interés pertenece a la sociedad en forma genérica por tratarse de una cuestión de orden público de carácter colectivo. de juicios de amparo e n  aquellos casos en que se afecte el orden y desarrollo de la familia, en materia penal, en materia agraria, en materia laboral, en otras materias  a favor del trabajador, con independencia de que la relación  entre empleador  y empleado esté regulado por el derecho laboral o administrativo; así mismo cuando se advierta que ha habido en contra del quejoso o del particular recurrente una violación  evidente de la ley que lo haya dejado sin defensa por afectar los derechos previstos  en el articulo 1 de la ley de amparo. También se suple la deficiencia de la queja  a favor  de quienes  por sus condiciones de pobreza o marginación  se encuentren  en clara desventaja social para su defensa en el juicio, se encuentran contenidos en el artículo 79 de la ley de amparo.

¿Qué es la suplencia de la queja? 

Para poder en tender que es  suplencia de la queja  constriñe a los órganos de control constitucional a subsanar la deficiencia de la demanda de amparo. El vocablo “deficiencia” tiene dos acepciones, la de falta o carencia de algo y la de imperfección. Por tanto, suplir una deficiencia es integrar lo que le falta, remediar una carencia o subsanar una imperfección, esto es, corregir o enmendar lo que está incompleto o imperfecto. Tiene su fundamento legal en el párrafo tercero de la fracción II del artículo 107 de la Ley Suprema Muchos doctrinarios consideran que la suplencia de la queja, puede considerarse como una excepción al principio de estricto derecho; sin embargo, no se descarta la posibilidad de estimarlo como otro principio fundamental, al que debe sujetarse el juzgador al resolver el amparo (indirecto o directo), así como los recursos (revisión, queja o reclamación).

Para  suplir la queja deficiente implica que los órganos de control constitucional están facultados en determinados supuestos para hacer valer de oficio cualquier aspecto de inconstitucionalidad de la ley, acto o resolución que se reclama, a efecto de otorgar al quejoso la protección de la justicia federal. 
También importa destacar que el juicio de amparo se rige por reglas o principios que lo constituyen, siendo éstos a saber: a).- iniciativa o instancia de parte agraviada, b).-existencia de agravio personal y directo; c).- relatividad; d).- definitividad; e).- estricto derecho; y; f).- prosecución judicial.

Algunos de esos principios, sufren excepciones, cuya actualización dependerá de que se realicen o no los supuestos contenidos en la propia Ley de Amparo. 
ALGUNOS ANTECEDENTES QUE ABORDAREMOS LEGISLATIVAMENTE  DE LA SUPLENCIA DE LA QUEJA

Por primera vez regulada en el plano constitucional, en la Ley Suprema de 1917,El texto original de su fracción II, párrafo segundo, la introdujo como una excepción al principio de definitividad y no al de estricto derecho, como pudiera pensarse y limitada de manera exclusiva a la materia penal. 

Tiempo después, en la reforma de diecinueve de febrero de mil novecientos cincuenta y uno, fue modificado el esquema de la figura de trato, al hacerla procedente, respecto de las leyes declaradas inconstitucionales, y en materia laboral, a favor de la clase trabajadora. Posterior a ello, esto es, en la reforma de dos de noviembre de mil novecientos sesenta y dos, se adicionó la suplencia de la queja deficiente a la materia agraria.

 

En la reforma de veinticinco de octubre de mil novecientos sesenta y siete, no se produjeron cambios notables en su aplicación, no sucedió lo mismo en la reforma de veinte de marzo de mil novecientos setenta y cuatro, ya que se estableció que la suplencia podría aplicarse en beneficio de menores de edad e incapaces; empero, no fue sino hasta el siete de abril de mil novecientos ochenta y seis, donde con mayor técnica jurídica se determinó que: “En el juicio "de amparo deberá suplirse la deficiencia de la queja de acuerdo con lo que "disponga la Ley Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 de esta "Constitución”; aunque siguió conservando, en el propio texto constitucional, la reglamentación de la suplencia de la queja en materia agraria.

 

Debe señalarse, que como la Constitución Federal de 1857, no previó la suplencia de la queja, la legislación secundaria fue consecuente con dicha situación. De tal forma, que en las leyes de 1882 (art. 429, 1897 (art. 824) y 1908 (art. 75), sólo se aprecia que se estableció la suplencia del error cometido por el quejoso al citar la garantía que se estimaba violada, a fin de que el juzgador federal pudiera subsanar dicha deficiencia por la que apareciera ciertamente vulnerada.


Luego, a diferencia de lo anterior, en la Ley Reglamentaria de los artículos 103 y 107 de la Constitución Federal de 1919, siguiendo los lineamientos contenidos en la Carta Magna de 1917, estableció en el ordinal 93, segundo párrafo, lo siguiente: “La Suprema Corte de Justicia… podrá suplir la “deficiencia de la queja en un juicio penal cuando ha habido en contra del “quejoso violación manifiesta de la ley, que lo ha dejado sin defensa o que “se le ha juzgado por una ley que no es exactamente aplicable al caso y que “sólo por torpeza no ha combatido debidamente la violación.”

 

La actual Ley de Amparo, del dos mil trece, normó  suplencia de la queja en el artículo 79, en el capitulo

DIFERENCIAS ENTRE LA SUPLENCIA DEL ERROR Y LA SUPLENCIA DE LA QUEJA:

Precisado lo anterior, debo señalar que el principio de estricto derecho obliga al juzgador a examinar la constitucionalidad del acto reclamado a la luz de los argumentos que se formulan en los conceptos de violación o agravios de la demanda de amparo o recursos de revisión; y, su fundamento lo encontramos en el artículo 79 de la Ley de Amparo.

Sin embargo, es importante destacar que el referido numeral, previo a ser reformado en el año de 1983, establecía que los juzgadores federales estaban impedidos para “cambiar los hechos o conceptos de violación "expuestos en la demanda”, mientras que en tratándose del recurso de revisión, el artículo 91, fracción I, de la ley de la materia, consignaba que los encargados de resolver del recurso de revisión únicamente analizarían los agravios que se hubieren formulado. 

En la vigente Ley de Amparo, el artículo 79, se consigna que los juzgadores federales podrán corregir los errores que adviertan en la cita de los preceptos constitucionales y legales que se consideren vulnerados, permitiéndoseles examinar en su conjunto los conceptos de violación y agravios, así como los demás razonamientos que las partes hicieron valer, con el propósito de que se resuelva la cuestión efectivamente planteada, empero, sin cambiar los hechos expuestos en la demanda. 

 

No obstante lo anterior, la figura procesal de la suplencia de la queja se diferencia de la suplencia del error, porque opera en los sujetos y situaciones específicas que se establecen en el artículo 79 de la Ley de Amparo, en donde se permite que los órganos de control constitucional en uso de los conocimientos que tienen adquiridos, incluso ante la ausencia de conceptos de violación o agravios, resuelvan el asunto conforme a derecho.

LA SUPLENCIA DE LA QUEJA EN LA LEY DE AMPARO VIGENTE.
1. Fundamento de la suplencia de la queja:

La suplencia de la queja deficiente se encuentra prevista en el artículo 79 de la Ley de Amparo:

I.- En cualquier materia, cuando el acto reclamado se funde en normas generales  que han sido consideradas inconstitucionales por la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación  y de los Plenos de Circuito. La jurisprudencia   de los Plenos de Circuito solo obligara a suplir la deficiencia  de los conceptos de violación o agravios a los juzgados y tribunales del circuito correspondiente.

 

II. A favor de los menores o incapaces, o en aquellos  casos en que se afecte el orden  y desarrollo  de la familia.

 

III. En Materia Penal:

a.-A favor del inculpado o sentenciado y

b.-A favor del ofendido o victima  en los casos en que tenga el carácter  de quejosos o adherente.

 

IV.-En Materia Agraria

a.    cuando el amparo se promueva  contra actos que tengan o puedan tener  por efecto privar  total o parcialmente, en forma temporal o definitiva, de la propiedad, posesión  o disfrute  de sus derechos agrarios  a los  núcleos de población  ejidal o comunal. 

b.    A favor de los ejidatarios y comuneros en particular, cuando el acto reclamado afecte sus bienes o derechos agrarios.

 

En estos dos supuestos debe suplirse la deficiencia de la queja y la de exposiciones, comparecencias y alegatos, así como en los recursos  que los mismos interpongan  con motivo de dichos juicios.

V.- En Materia laboral, a favor del trabajador, con independencia  de que la relación  entre empleador y empleado este regulada por el derecho laboral o por el derecho administrativo. 

VI.-En otras materias, cuando se advierta que ha habido en contra del quejoso o del particular recurrente una violación evidente de la ley que lo haya dejado sin defensa por afectar los derechos previstos en el artículo primero de la ley de amparo. En este caso la suplencia solo operara  en lo que se refiere a la controversia en el amparo, sin poder afectar situaciones procesales resueltas en el procedimiento en el que se dicto la resolución reclamada.,

VII.- En cualquier materia, a favor de quines por sus condiciones de pobreza o de marginación se encuentren en clara desventaja social para su defensa en el juicio.

SUPLENCIA DE LA QUEJA  EN ATENCION AL INTERES SUPERIOR DEL MENOR

Frecuentemente los órganos jurisdiccionales  tratándose de menores  en cuestiones en las cuales deberán necesariamente atender al interés superior del mismo, el cual resulta de carácter preponderante a grado tal que ha sido establecido y reconocido en instrumentos de carácter internacional en los cuales el Estado Mexicano ha sido parte suscriptora; no obstante, con la misma frecuencia frente a dicho interés superior se enfrenta la disyuntiva de no vulnerar el principio procesal de igualdad de las partes, y es ahí donde precisamente es necesario interpretar y determinar hasta que grado la suplencia en la deficiencia de la queja, atendiendo precisamente al interés superior del menor puede incidir en la conculcación de la igualdad de las partes, ya que si bien no en todos los casos pero si en la mayoría de ellos, el interés del menor se encuentra representado por la pretensión de un progenitor frente a la resistencia del otro, de manera tal que, vista así la situación, el interés del menor necesariamente se encontrará en un extremo del triángulo procesal en contraposición de la otra parte.

PRINCIPIO DE EQUILIBRIO PROCESAL ENTRE LAS PARTES
Los principios procesales son máximas o  reglas que dan forma, estructuran y limitan las diferentes fases del proceso de  forma tal que se logre el reconocimiento de derechos consagrados en la norma  substantiva. Son criterios o ideas fundamentales contenidos en forma explícita o implícita en el ordenamiento jurídico, que señalan las características principales del derecho procesal y sus diversos sectores, y que orientan el desarrollo de la actividad procesal. Tienen una doble función, por un lado, permiten determinar cuáles son las características más importantes de los sectores del derecho procesal, así como las de sus diferentes ramas; y por el otro, contribuyen a dirigir la actividad procesal, ya sea proporcionando criterios para la interpretación de la ley procesal o ya sea auxiliando en la integración de la misma. 

 

Estos principios pueden clasificarse en básicos, particulares y alternativos. Los primeros son aquellos que son comunes en todos los sectores y ramas del derecho procesal dentro de un ordenamiento jurídico determinado. Mientras que los principios procesales particulares son aquellos que orientan predominantemente un sector del derecho procesal. Por último, los principios procesales alternativos son aquellos que rigen en lugar de otros que representan normalmente a la opción contraria.


Derivado de lo anterior, se obtiene que un principio básico y conocido por la mayoría de todos aquellos que estudian la licenciatura en derecho, es el de igualdad de partes,  y al juzgador el deber de conferir a las partes las mismas oportunidades procesales para exponer sus pretensiones y excepciones, para probar los hechos en que basen aquellas y para expresar sus propios alegatos o conclusiones.

 

CONCLUSIONES
Del juicio de amparo, es el de estricto derecho, que impide al juzgador federal subsanar las omisiones o suplir las deficiencias de los conceptos de violación o agravios que se hagan valer en una demanda de amparo o recurso de revisión; empero, existe una excepción muy conocida a ese principio, que es la suplencia de la queja deficiente que se encuentra prevista en los artículos 79 bis y 227 de la Ley de Amparo, que permite la corrección de los errores. Dicha suplencia, desde luego, se encuentra condicionada a que se actualicen los supuestos que se encuentran previstos en los ordinales antes destacados, como podría ser, en tratándose de actos reclamados que se sustenten en leyes declaradas inconstitucionales por la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o cuando los promoventes del amparo o recursos pertenezcan a ciertos grupos vulnerables, como los menores de edad, incapacitados, trabajadores o ejidatarios o comuneros, por mencionar algunos de esos supuestos. 

 
Por tanto, considero que sólo debería de existir la suplencia de la queja deficiente, en tratándose de juicios de amparo donde intervengan menores de edad o incapaces, así como en donde se encuentre en juego la libertad personal de una persona, esto es, en asuntos de naturaleza penal. Lo anterior, porque resulta impráctico suplir la deficiencia de la queja a la clase trabajadora y campesina, ya que estos grupos, supuestamente “vulnerables”, no se encuentran de manera alguna desprotegidos, ya que cuentan con defensores de oficio que cursaron la licenciatura en derecho, lo que les permite conocer las suficientes normales legales para procurarles a sus clientes una defensa adecuada.

LEEWI CHAVEZ MARTINEZ