LOS DERECHOS HUMANOS, ¿CÓMO ENTENDERLOS Y PROTEGERLOS?

07.10.2013 10:35

Los derechos humanos han sido un tema que en los últimos años ha dado mucho de qué hablar dentro de las tradiciones jurídicas del mundo y se han abordado de diversas maneras dentro de las mismas, y en el caso que nos atañe, que lo es el sistema jurídico mexicano, se dio un paso revolucionario, ya que en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se modifico el artículo 1 que anteriormente contemplaba las Garantías Individuales de las que gozaban todas las personas en el territorio nacional, para consagrar ahora los Derechos Humanos.

Modificación que a favor de los gobernados amplia la gama de derechos otorgados y su justiciabilidad, ya que los Derechos Humanos, a diferencia de las Garantías Individuales, no pueden ser enumerados en una simple lista, puesto que estos son innumerables debido a la correlación que existe entre unos y otros y de esta forma van dando vida a otros Derechos Humanos.

Los Derechos Humanos nacen a partir de ideas contempladas dentro de las tradiciones jurídicas del mundo y sus sistemas jurídicos, ideas como las inglesas contempladas en las cartas magnas, las iberoamericanas con su ideología socialista, y las norteamericanas con el constitucionalismo; todas y cada una de las tradiciones jurídicas del mundo contemplan ideas fundamentales que pasan a convertirse en cánones de las mismas y las cuales vienen a dar vida a los Derechos humanos.

Como se ha dicho con anterioridad, es imposible determinar un número exacto de Derechos Humanos, lo que forma una incesante gama de ellos, situación que provoca que por el cuantioso número de derechos siempre podremos ver que un derecho fundamental de una persona va a estar en conflicto con un derecho fundamental de otra persona, de ahí que se deba señalar que no existen Derechos Humanos con que tengan mayor o menor importancia que otros, pero esto no significa que en los casos que en se entre en procesos jurisdiccionales para hacer justiciable un derecho, no se pueda dictar resolución alguna, y lo conducente es que los juzgadores hagan una ponderación entre los derechos que se están friccionando y resolver en base a razonamientos que proporcionen la solución más benéfica para las partes, actuando en todo momento bajo los principios más estrictos de respeto y observancia (cánones) de los Derechos Humanos; para una efectiva tutela de los Derechos Fundamentales, es necesario que los juzgadores nunca se aparten de cuatro niveles discursivos, es decir, estar atentos a las normas y principios, la jurisprudencia, la dogmatica jurídica y a la ideología, para que en base a ello se tome una correcta decisión.

 Situaciones como la anterior tienden a crear distintos criterios en cuanto a Derechos Fundamentales se refiere, y de ahí que el pensamiento de las personas que gozan o intervienen en la tutela y justiciabilidad de los Derechos Humanos (abogados, jueces, ministerios públicos, población) pueda encuadrarse dentro alguna de las escuelas de interpretación, tales como los realistas, exegetas, funcionalistas, garantistas, utilitaristas y alternativistas; cabe señalar que la escuela de interpretación que mas amplía la gama de Derechos Fundamentales y tiende a congeniar mas con estos, es la garantista, ya que los garantistas aseguran que todo tiene relación con los Derechos Humanos y es por eso que constantemente siguen creando nuevos y más amplios derechos.

Para un mejor entendimiento de los Derechos Humanos, es necesario saber cómo se es partícipe de ellos de ellos, y para eso es importante preguntarse, ¿cómo disfruto de mis Derechos Humanos? la respuesta a esta interrogante se encuentra en dos formas principalmente, la primera en forma de derechos subjetivos inherentes a las personas en particular, es decir, derechos de los que se goza en forma individual; y la segunda forma es la difusa, que se encuentra en los derechos de los que se goza colectivamente y en conjunto con la sociedad.

Para distinguir mejor entre Derechos Humanos individuales y difusos se hace la siguiente diferenciación, por ejemplo, al hablar de la libertad corporal de una persona específica, se está frente a un derecho subjetivo porque el goce o transgresión de dicho derecho repercute en ese sujeto; por otro lado si se habla del derecho humano a un medio ambiente sano, se está frente a un derecho difuso porque es un derecho que al procurar su respeto o violarlo, afecta colectivamente a toda la sociedad, es decir, su afectación tiene un impacto generalizado en todos.

 Aunque se haga esta distinción del goce de Derechos Humanos, es importante señalar que no se pueden clasificar a unos como más importantes que los otros, por el hecho de que el goce de un Derecho Humano (ya sea individual o difuso) por parte de una o varias personas, siempre se encontrara en roce con el Derecho que es gozado o aprovechado por otra u otras personas.

Es de suma importancia, además de conocer la forma en la cual se participa de los Derecho Humanos, conocer el grado de exigibilidad con el que se cuenta para hacerlos efectivos y ante que autoridades hacerlos valer, esto en virtud de que algunos derechos se encuentran más limitados que otros.

 En cuanto al grado de exigibilidad que tenemos hacia el Estado, se debe recalcar que si bien es cierto que la Constitución Federal así como los ordenamientos internacionales, reconocen un grado mínimo de respeto hacia los Derechos Humanos, muchas veces en la realidad resulta imposible que se respete por completo o se cumpla con el mínimo exigido por los ordenamientos legales, tal es el caso del derecho que tienen todas las personas que están enfrentando un proceso penal bajo la medida cautelar de prisión preventiva, a estar recluidas en un lugar diverso al en que se encuentran las personas condenadas, pero lo común es que se encuentren recluidas sin distinción alguna, de ahí que se pueda cuestionar el ¿por qué? de esa situación, y la respuesta es que si bien es cierto que es un derecho de las persona que se encuentran bajo la imposición de la prisión preventiva el estar en un lugar distinto al de los sentenciados, la realidad es que la infraestructura que tiene el Estado mexicano para sus espacios penitenciarios resulta insuficiente para poder albergar de esa manera a sus internos.

En este caso es posible percatarse que el Estado no puede cumplir ni siquiera con el mínimo establecido para ese derecho humano y es entonces que surge otra interrogante ¿cómo hacer valer ese derecho? y la forma más práctica es hacer un reclamo directo al Estado mexicano, el cual tendrá que informar detalladamente el por qué de esa situación de inobservancia a la norma, y una vez hecho lo anterior tendrá que justificar que se encuentra trabajando, dentro de sus posibilidades, para hacer efectivo ese Derecho Humano ya que de lo contrario puede ser apercibido y coaccionado por la ONU para que comience con el desarrollo de infraestructura necesaria para hacer efectivo el Derecho Humano transgredido.

La principal razón por la cual se puede coaccionar a los Estados para la implementación de medidas que propicien el respeto de los Derechos Humanos, es la característica que estos tienen de ser progresivos, es decir, que cuando no puedan ser cumplidos o se encuentren apenas en el mínimo requerido para el respeto de estos, los mismos deberán aumentar su grado de aprovechamiento para las personas, ya que de lo contrario el hecho de que los Estados no puedan hacerlos efectivos, dejaría a los gobernados frente a una imposibilidad total de exigir sus derechos y de esta manera hacerlos valer.

Mucho se ha discutido también en cuanto a los costos para el Estado que se tienen que hacer para brindar una efectiva tutela de los Derechos Humanos, un ejemplo es el Derecho Fundamental de la alimentación, derecho que por tradición ha venido a ser suplido por los particulares dentro de los núcleos familiares, y el Estado se ha apartado de dicha responsabilidad, uno de los argumentos lo es que es un derecho muy caro, pero es aquí donde nace la reflexión y es necesario insistir en que ningún derecho es más importante que otro, y por lo tanto no se puede clasificarlos en caros y baratos.

Lo anterior en razón de que todos los derechos cuestan, por ejemplo el Derecho Fundamental de la seguridad, es tutelado por el Estado a través del funcionamiento de los cuerpos policiacos y la puesta en acción de toda una serie de organismos gubernamentales para poner en marcha las políticas de seguridad pública, y aunado a ello el gasto inmenso que se hace en pagos de suelos a policías, armamento, patrullas, etcétera, y todo ello es con un fin, el de tutelar el derecho a la seguridad que tienen las personas, es por eso que el hecho de argumentar que un Derecho Humano cuesta mucho y por eso no es posible tutelarlo no es una excluyente para dejarlo sin protección, puesto que todos y cada uno de los Derechos Fundamentales traen aparejado un costo.

Por último es necesario señalar que no únicamente el Estado puede transgredir los Derechos Fundamentales de los particulares, sino que entre particulares también hay transgresiones de Derechos Humanos, y es obligación de todos comenzar a comprender de un forma distinta estos derechos, y no dejarlos solo únicamente en el ámbito de lo que “debería ser” y comenzar a poner en práctica conductas que propicien el respeto hacia dichos derechos, así como inculcar en las nuevas generaciones estos derechos como principios fundamentales de la vida humana.

 

Lic. Francisco Leal Alamillo

Maestria en Amparo

Universidad Autonoma de Durango campus Zacatecas